Escuchar hablar de divorcios en la actualidad es mucho más común de lo que creemos, ¿cuántas personas a nuestro alrededor conocemos que se hayan divorciado o se encuentren en el proceso de hacerlo? Es algo muy cotidiano en la actualidad y aun y cuando pareciera algo “sencillo”, tiene profundas consecuencias a nivel personal debido a que es el primer paso que los matrimonios eligen hacer para dejar de convivir, dándose así otra figura que es la separación.

El divorcio fue incorporado en la legislación civil mexicana el 29 de diciembre de 1914, siendo éste una forma legal de dar por terminado el matrimonio entre los cónyuges por situaciones surgidas con posterioridad a la celebración de este y dejándolos en libertad de contraer un nuevo matrimonio que sea válido.

La forma en que se percibían las familias hace varias décadas, no se contemplaban los divorcios como una opción real para terminar con un matrimonio y como consecuencia de ello, era poco frecuente que las parejas buscaran el divorcio, llegando al grado de que a una persona que se había divorciado, principalmente mujeres, eran objeto de la crítica social e incluso discriminados por no seguir la costumbre. En la actualidad se ha tomado como algo muy común.

Las estadísticas de divorcios según el INEGI, muestran que en el 2020 se registraron 92,739 en nuestro país, de los cuales 8,719 fueron por la vía administrativa y 84,020 por la vía judicial, lo que implica que hubo 42% menos que los registrados en 2019, presumiendo que la causa de disminución de divorcios fue por el confinamiento que existió derivado de la pandemia por COVID-19, ya que el gobierno tomó la decisión de que la sociedad se aislara para evitar contagios y las instancias competentes para poder realizar divorcios limitara su actividad por más de un año, en algunos casos.

Las estadísticas de divorcios también arrojan que las principales causas para un divorcio fueron el divorcio incausado con un 66.2% y por mutuo consentimiento, con un 32.4%.

Los llamados divorcios incausados son aquellos que se resuelven cuando uno de los cónyuges expresa su voluntad no continuar con el matrimonio sin necesidad del consentimiento del otro y mucho menos de una causa concreta para que se lleve a cabo, atendiendo al libre desarrollo de la personalidad entendida esta en el sentido de que la toma de decisiones de una persona solo le concierne a ella y no a terceros, de manera que si una persona no quiere terminar con el vínculo matrimonial podría tener como consecuencia materializar su proyecto de vida atropellando el derecho de quien sí quiere divorciarse.

Por otro lado, los divorcios realizados por mutuo consentimiento son aquellos en los cuales ambos cónyuges están en total acuerdo de dar por terminado el vínculo matrimonial.

Los divorcios del tipo incausado y por mutuo consentimiento se resuelven ante un Juez Familiar o Civil, dependiendo de la entidad que se trate.

Los divorcios administrativos son aquellos en los que se requiere que los esposos sean mayores de edad, tengan más de un año de casados, sin hijos vivos o concebidos y de común acuerdo hayan liquidado la sociedad conyugal, si bajo ese régimen se casaron.

Este último tipo de divorcios, puede realizarse ante un juez del registro civil o incluso ante notario público, pero esto dependerá de la entidad que se trate.

Legalmente ya no es posible alegar causas para terminar con ese vínculo, como se expresó anteriormente, pero causas sociales y emocionales además de las nuevas formas de conformación de familias son las que llevan a los consortes a terminar la relación tramitando divorcios, como puede ser el abandono de hogar, la infidelidad de uno de los cónyuges, violencia intrafamiliar entre muchas otras.

Una situación que era poco predecible fue que, aun y que desde que inició el confinamiento por COVID-19, los matrimonios se vieron obligados a tener mayor convivencia al estar encerrados en su núcleo familiar, llenos de ansiedad y estrés, la tasa de divorcios no se incrementó.

En el 2020 los divorcios subieron un 57% mientras que los matrimonios cayeron un 24%, siendo los estados que registran un mayor número de divorcios Aguascalientes, Coahuila, Campeche, Nuevo León y Sinaloa y las entidades con menos divorcios Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Puebla y Tabasco.

En realidad, contraer matrimonio es sumamente sencillo, lo complicado es encontrar a esa pareja con la cual pueda formarse una familia con roles muy claros para que económica, social y afectivamente puedan protegerse y ayudarse de forma mutua.

Los divorcios son relativamente sencillos de llevar ante las autoridades que estén facultadas para ello, la complejidad viene cuando existen hijos en común, bienes materiales, si uno de los cónyuges no trabajó mientras estuvieron casados, volviéndolo incluso doloroso para todos los integrantes de esa familia, recayendo en la mayoría de los casos el peso de la separación, en los hijos.

Para que los divorcios se lleven a cabo de la manera más justa posible y cuando haya niños, niñas y/o adolescentes involucrados, es necesario buscar abogados especialistas en derecho familiar competitivos, que sepan llevar de la mejor manera el trámite hacia los juzgados de lo familiar, brindándole a su cliente una satisfacción con los resultados que se obtengan.

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